enero 17, 2011

Capítulo 13 " La naturaleza en estado puro "

Al amanecer del día siguiente, cogimos nuestras armas y los chicos y yo nos adentramos en aquel bosque tropical, con la esperanza de encontrar víveres como agua, algo de caza, fruta y ese tipo de cosas que nos permitiesen sobrevivir el mayor tiempo posible. Llevábamos unos minutos andando con mucho trabajo entre aquella maleza, cuando comenzamos a oír un murmullo proveniente de detrás de unas enormes rocas.
Con gran cautela, decidimos acercarnos a inspeccionar aquel susurro tan sospechoso.
Le dije a Tony que sujetase a la perra y fuese por el extremo derecho. A Alex que subiese a una pequeña roca del lado izquierdo, mientras yo me arrastraba poco a poco por el centro. Recuerdo que todo estaba muy en silencio y podía oír los latidos de mi corazón que aumentaban de velocidad por momentos.
Aparté las ramas que tenía delante de mi cara y vi una auténtica maravilla de la naturaleza en su más puro estado. Justo delante de mí, apareció un paisaje tan hermoso como indescriptible.
Era una cascada de agua cristalina de unos cinco metros de altura, que dejaba caer su manto en un pequeño lago tan puro, que se apreciaba con claridad unos grupos de pececillos de colores llamativos, nadando de un lado a otro.
- ¡Agua! - gritó Alex emocionado.
Tony corrió a lanzarse al lago, quitándose la ropa por el camino. Tirando su arma y animando a la perra para que se bañase con él. Traté en vano de calmarlos y de que tuviesen cuidado, pues aún desconocíamos los peligros que podían acecharnos en aquel paradisiaco lugar. Todos anhelábamos divertirnos un poco.
Cuando de pronto una extraña sensación rondaba mi cuerpo y fue esa inseguridad la que a pesar del calor y la invitación del propio paisaje, me prohibió bajar la guardia y darme un chapuzón con los muchachos.
Así que me senté en una piedra a observarles disfrutar como niños de aquel privilegio de la naturaleza. Cuando detrás de mí sonó un "clic" que me hizo empuñar el arma y girarme rápidamente.
No vi nada, pero tenía la sensación de que nos observaban y un segundo después, sentí un ligero picotazo en el cuello, como el producido por una avispa al picar y una paz se apoderó de mi ser. Un profundo sueño me hizo caer al suelo sin ver ni oír nada, sentí como se apagaba todo mi alrededor en una profunda oscuridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario