enero 24, 2011

Capítulo 18 " Viento en popa "

Aprovechando que todos estaban de acuerdo en ayudarme, organicé a los voluntarios Tony y Alexander, junto a las chicas que quisieron colaborar. Mis compañeros cortarían árboles adecuados y las mujeres seleccionarían y confeccionarían las mejores lianas, de modo que día tras día, aquello iba tomando forma.
Más de un año después, la barcaza estaba terminada. Aunque carecía de lujo ó detalle alguno, se veía suficientemente resistente para emprender mi viaje de vuelta a casa y al fin y al cabo eso era lo importante.
Mis cañeros y amigos, no perdieron el tiempo en la isla. Tenían más de cuatro hijos cada uno, por supuesto que no con la misma mujer y aquello les resultaba muy normal. Eran una gran familia, con muchas esposas, muchos hijos y sólo dos padres.
Praxis, me dio una linda y hermosa hija a la cual llamé Nassay. Era la niña de mis sueños, aunque no fuese hija de quien yo habría querido. Era muy morena, como su madre, con grandes ojos grises, con el pelo rizado y una gran sonrisa dibujada siempre en su cara. Al menos para mí, era el ser más divino de la isla.
En el verano del cuarto año allí, vi que llegó el momento de partir.
Sin rumbo, sin dirección, sin instrumento alguno o carta de navegación. Con provisiones para algo menos de un mes y todo el barco cargado de esperanza.
Esperanza de llegar a un sitio con civilización para comenzar nuestro viaje hacia mi hogar, del que ya llevaba cinco años aproximadamente, desaparecido. Imaginaba la tremenda alegría que se llevarían mis padres cuando me viesen llegar con mi nueva familia. Seríamos muy felices juntos en mi pueblo y seguro que Praxis se adaptaría pronto a nuestras costumbres.
Mi compañera estaba decidida a venir conmigo y a traer a nuestra hija a aquella aventura, a donde el mar nos llevase.
Después de terminar el largo y duro trabajo de ultimar y repasar todo lo que debíamos llevar, ya a la caída del sol, quise apartarme en mi rincón de la playa por última vez. Quería recordar y pensar.
Saqué uno de los carboncillos y en una improvisada hoja de papel quise escribirle a Nassay la última carta.

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