enero 31, 2011

Capítulo 25 " Otro giro del destino "

Trabajaba casi todo el día, pues las tareas nunca se me acababan, mientras mi pequeña la pasaba de lo lindo jugando con Oli, dibujando con Sarah, etc. Era todo tan bonito, quizás demasiado.
Por las noches, comenzaba a oscurecer cada día más tarde, pues la primavera llegaba a su fin, dando paso a un cálido y hermoso verano.
El arreglo de los jardines del hotel me fue agradecido por la madre naturaleza, haciendo brotar flores de mucho colorido: blancas, rojas, amarillas, etc. Creé un paisaje fabuloso.
Lo mejor de todo, era el poder ver mientras trabajaba, cómo mi hija jugaba y se divertía.
Junto a su compañero fiel, gritaba el nombre de Sarah invitándola a participar de su diversión.
Era obvio que le había tomado cariño a la mujer y que no celebraríamos solos su tercer cumpleaños como yo había pensado cuando su madre se marchó.
Hicimos una pronta e íntima amistad, en algunos momentos, parecíamos algo más que jefa y empleado y los demás murmuraban.
Comenzamos a darnos cuenta de que nos necesitábamos y nos complementábamos.
Quizás el destino quisiera darnos otra oportunidad de ser felices, por qué no.
Yo necesitaba una buena madre para Nassay y una divertida y cariñosa mujer para mí.
Noté como a Sarah se le iluminaban los ojos cuando estábamos los tres juntos, tumbados en la hierba, riéndonos y disfrutando del clima y la vida en general.
Una calurosa noche de aquel verano, tras celebrar el tercer cumpleaños de la niña, subimos a acostarla en su habitación.
Nos quedamos los dos mirando su carita de ángel, dormida. Apoyados en el quicio de la puerta, como si alguien nos empujase, comenzamos a acercar nuestras cabezas, buscándonos los labios, sintiendo el calor de dos jóvenes corazones latiendo al unísono. Tímidamente, como sin querer y con una vergüenza inexistente fuimos besándonos cada vez con más y más pasión. Como dos animales en celo, nos quitamos la ropa a tirones por todo el pasillo, sin importarnos si alguien nos veía o escuchaba, hasta llegar a su habitación.
Mordiéndonos los labios y dándonos fuertes abrazos, abrimos la puerta de su dormitorio. Saltamos a su cama y rodamos hasta el suelo. En aquella bonita alfombra, como si estuviésemos en un colchón de plumas, hicimos el amor apasionados, bañados por el sudor, toda la noche, alternando risas, caricias, momentos de placer intenso y máxima complicidad. Ella quedó extasiada y al ver aquel fabuloso ser en toda su plenitud, quedé hechizado por la luz que reflejaba su rostro rebosante de felicidad.
Poco a poco, fui cayendo en los brazos de Morfeo.
A la mañana siguiente, Nassay con sus rizos alborotados y su corto camisón, dejando ver sus rodillitas morenas y con unas zapatillas de Sarah en sus pequeños pies, empujó la puerta de la habitación y al vernos a los dos acostados juntos, se quedó en el umbral con una risita traviesa, como si supiese lo que allí había pasado.
Sarah se despertó con una gran sonrisa y los ojos entreabiertos, levantó un poco la cabeza y miró hacia la puerta. Se subió la sábana algo más y riéndose llamó a Nassay.
- Buenos días cariño. - le dijo poniéndole la mano en su pelo.
- Te quedan muy bien mis zapatillas ¿ verdad?
- ¡Claro que sí! - le dijo Nassay sonriendo y añadió:
- ¿podemos bajar a desayunar? ¡Tengo hambre, mamá!
Sarah soltó una gran carcajada y yo me tapé la cara con las sábanas, conteniéndome de algún modo.
Le lancé suavemente un cojín y le pedí que fuese bajando.
Intenté pedirle disculpas  por lo que mi hija pensaba, alegando su corta edad, pero ella me tapó la boca con sus labios y me dio las gracias.
- ¿Por qué me das las gracias, Sarah?
- Por haber entrado en mi vida, Daniel. - me dijo sellando sus palabras con otro beso.

3 comentarios:

  1. esperando el final pero no quiero que termine...

    daniel le ha sacado provecho a todo, hecho el bobo...

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  2. Gracias, la historia no hizo más que empezar y respecto a Daniel ... él es así.

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  3. ESTOY UN POCO CONFUNDIDA...ME GUSTABA LA HISTORIA DE NASSAY CON DANIEL...UMM

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