enero 11, 2011

Capítulo 5 " Tocaban las campanas "

No podía ser, no me podía estar pasando esto. Es que tan rápido. ¿Acaso estaba soñando?
Me paré debajo de un árbol y me senté.
- Ven, sientate conmigo Nassay. ¿sabes que para mi eres como un sueño?¿el sueño de mi vida? Me sentía atraído por ti desde el primer día en que te vi, fue como un flechazo, pero soy tan tímido que no me atrevía ni tan siquiera a pensarlo con mucha fuerza, ni a mirarte. Tan solo con saludarte me daba taquicardia. - le expliqué con cierta mirada apasionada.
Entonces ella se apoyó en mi pecho y me cogió la mano izquierda mientras yo le acariciaba su largo y suave pelo negro con la derecha. Allí, llenos de amor, nos pasamos varias horas sin decirnos palabra, sólo caricias, dulces y delicadas caricias que hacían detener el tiempo a nuestro alrededor.
Entre paseos a caballo, risas, besos, baños en el lago a media tarde y toda clase de muestras de cariño, pasamos juntos casi las venticuatro horas del día de toda aquella primavera.
Una cálida noche, ya entrado el verano, me costaba conciliar el sueño, de manera que se me ocurrió dar un paseo e ir a visitar a mi bella Nassay. Salí por la ventana para no hacer ruido y no despertar a nadie.
Eché a correr hacia su casa, con la única luz de la luna llena iluminándome el camino. Una vez allí y con el corazón saliendo por mi boca, comencé a tirar piedrecillas al cristal de su ventana. Algo tal vez molesto, pero no se me ocurrió otra manera de despertarla sin que su madre advirtiese mi presencia. ¡Y funcionó!
Abrió del todo la ventana encajada y se asomó.
- ¿Qué haces aquí a estas horas? ¿te has vuelto loco? - Me preguntó en voz baja.
- ¿Por qué hablas en voz baja si dices que tu madre no se entera de nada? - le dije.
Ella rió con una tímida carcajada y me dijo:
- Vamos, sube por la empalizada y que no te oiga mi madre, ¡vas a conseguir que nos maten a los dos!
Una vez en su ventana, ella me sujetó el brazo y me ayudó a entrar en su habitación. Me dispuse a contarle por qué estaba allí.
- No podía dormir, Nassay y se me ocurrió venir a tu casa. Perdona mi atrevimiento, por favor, espero que no te enfades conmigo. le susurré cabizbajo al darme cuenta de que pude haber metido la pata.
- Bueno Daniel, no está bien, pero si puedo ayudarte con tu insomnio creo que debo hacerlo ¿no crees?
Los dos nos quedamos de pié el uno frente al otro, junto a la cama, sonriendo, cómplices del momento. Le agarré sus manos y las llevé a mi pecho.
-Siente mi corazón agitado Nassay.
Después con mis dedos me deslicé por sus brazos y puse mis manos sobre su corazón que también latía muy deprisa.
Lentamente acercamos nuestros rostros y comenzamos una mezcla de besos y caricias que nos hacía estremecer a ambos. Nos fuimos desnudando en uno al otro hasta quedar totalmente sin ropa. Las piernas me temblaban. Me quedé asombrosamente fascinado al ver su maravillosa silueta dibujada por la luz de la luna. Su piel morena brillando bajo aquella mágica luz. Un cuerpo realmente perfecto que jamás imaginé ver en semejante esplendor.Una continuación de curvas que ningún artista podría trazar con su pincel.
Poco a poco dejamos caer nuestro cuerpos sobre su cama para anudarnos como un solo ser durante toda la noche. Apenas reparamos en el tiempo, que transcurrió muy deprisa, hasta que caímos exaustos.
Al despuntar el alba, me levanté de su cama dejándola a ella dormida, me puse la ropa en silencio y me marché sigilosamente por la ventana por la que entré. Mientras los primeros rayos de la mañana llegaban a la superficie del lago, en mi camino a casa trataba de ser consciente de que había pasado toda la noche haciendo el amor con mi dulce Nassay, que ahora sería para toda la vida y que jamás nada ni nadie nos separaría.
Entré en mi casa y extenuado caí en mi cama como un peso muerto y enseguida me quedé profundamente dormido.

1 comentario:

  1. NO VAN A TOCAR LAS CAMPANASS!!!!!! JAJAJAJA amorr puro!!!

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