febrero 02, 2011

Capítulo 28 " Diabólicas coincidencias "

A la mañana siguiente el doctor vino a nuestra casa para comprobar el estado de Sarah.
El buen doctor se disculpó por no haber podido atenderla anoche y contó una historia que me pareció algo rebuscada aunque no por ello menos cierta.
- Veréis, como ya saben anoche me llamaron para atender un parto urgente, minutos antes de que Daniel llegara a mi casa. El empresario que construye el hospital en el pueblo, está aquí desde comienzos del otoño supervisando las obras, por lo que se mudó con su esposa desde el otro lado del país con la intención de quedarse aquí hasta el día de la inauguración del nuevo hospital. La señora del constructor Johan, la bella Nassay tuvo un parto difícil aunque terminó bien, por eso no pude venir antes, por lo ...
Entonces dejé de oír la voz del médico y noté un fuerte zumbido en los oídos, sentí como si la cabeza dejara de pesar y un calor como salido del mismísimo infierno me subía por la cara. No conseguía enfocar mi vista en ninguna dirección y pareció que la luz comenzase a irse. El doctor me notó algo raro y preocupado por mi rostro  me ayudó a sentarme en el diván de la habitación, poniéndome los pies en alto , desabrochándome la camisa. Por más que me preguntaba, las palabras no salían de mi boca. Sentía un millón de ellas agolpándose en mi cabeza, peleando por salir la primera, mas mi voz se ausentó. Vi como las manos de Sarah, apretaban las sábanas y como pude me serené un poco. Me levanté de golpe y sujetando al doctor por el brazo lo aparté de allí, llevándolo a la entrada de la habitación con objeto de que me detallase aquella mujer a la que había atendido.
Apenas comenzó, no tuve la menor duda de que se trataba de la misma persona. Una sensación tan extraña como indescriptible. No dejaba de preguntarme cómo en un mundo tan grande, en un país tan enorme y después de que el destino me hiciera rodar tanto, podía darse tal coincidencia. Comencé a creer que vivía dentro de una vieja fábula o cuento de hadas. Algo mágico ó astrológico. Parecía pertenecer todo a otra vida.
Por muy estrambótica que pareciese aquella casualidad, no podía dejar de admitir que aún sentía algo y no sabía el qué exactamente, pero estaba decidido a averiguarlo.
Le pedí al doctor la dirección de aquella familia, con la excusa de que yo era de una ciudad cercana a la de ellos y que me gustaría darles la enhorabuena. Él accedió encantado.

3 comentarios:

  1. Hola, desde un inicio esta istoria me atrapo, me ha encantado esta historia, espero con ansias el siguiente capitulo

    Laura

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  2. hace dias que no me paraba por aqui...
    y me has dejao muerta con este capitulo!!!

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  3. Bueno Scarlata, espero que resucites a tiempo para seguir leyendo!!
    Mil gracias por tus comentarios y Feliz 2012!
    ;)

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