marzo 15, 2011

Capítulo 47 " Otra Vida "

El día comenzaba y cientos de inquietudes se apresuraban en mi cabeza, mas aunque lo deseaba no podía hacerlo todo al tiempo. No había un momento que perder.
Desperté con besos a Nassay, me levanté y bajé en busca de Martha para que preparase un buen desayuno, pues el día iba a ser largo e intenso.
En el comedor, todos sentados frente a un desayuno digno de reyes, comencé a repartir tareas y apuntar detalles importantes que se debían cumplir con prontitud si quería llevar a cabo la idea del hogar infantil.
Primero debíamos reformar algunas cosas de la casa e instalar más camas, traer más sillas y mesas, preparar el jardín con más columpios y toboganes.
A medio desayunar, me despedí de la familia arrojando la servilleta en la mesa y fui al pueblo a contratar a algunos hombres para que me ayudasen. Después pondría en conocimiento del alcalde mi intención y tendría que solicitar también a algunos profesores a la agencia de empleo.
Un gran alboroto se apoderó de aquel antiguo hotel, un incesante ir y venir de personas trabajando perturbaron en gran medida la paz que le prometí a Nassay, pero el fin justificaba los medios en este caso.
La intención final, el objetivo verdadero de todo aquello no era otro que el de dar una utilidad maravillosa al patrimonio de Sarah, hacer con su dinero algo de lo que ella se hubiese sentido orgullosa, por otro lado yo sentiría que redimía algunos de mis pecados con todo el trabajo hecho.

En poco más de un mes, el hogar estaba listo para abrir sus puertas. La casa contaba con grandes habitaciones capaces de acomodar a seis niños cada una sin ninguna falta de detalles. Un gran aula con cabida para treinta pequeños, al menos. Una buena biblioteca, una zona especial para los más bebés,
varios cuartos de baño.
Teníamos a tres profesores interinos además de la siempre fiel cocinera, la señora Martha Gé y dos nuevas  cuidadoras, las chicas del servicio de lavandería y limpieza, ahora con un nuevo puesto.

Poco a poco fueron llegando niños de los saturados albergues y residencias cercanas y el sueño de Sarah se cumplía:  tener toda la mansión llena de niños.
A comienzos del verano Nassay me dijo una noche sentados en el porche, bajo el manto de estrellas y con el sonido de los grillos como música de fondo, que se sentía cansada por todo aquel estrés y que apenas teníamos momentos de paz e intimidad.

- Amor mío, sé perfectamente cuan estresante y agitado resulta todo esto para ti, pero te has adelantado a mis planes. He comprado el terreno que va desde el lago hasta los árboles en donde nos sentamos juntos la primera vez, allí en nuestro pueblo y he construido una casa para nuestra familia, para nosotros y nuestros siete hijos.
- ¿Siete hijos, Daniel? - me contestó con cara de espanto.
- ¿Acaso te ha sentado mal el vino de la cena? ¿ Si sólo tenemos tres?
- Cierto, de momento tenemos tres, pero quiero tener al menos cuatro más contigo, ¿sabes?

Una gran carcajada salió de su alma contestándome que tendríamos que discutir eso del número de hijos más, abrazándome fuertemente hasta que me hizo caer de la silla en la que estaba sentado y ambos nos reímos en el suelo, mientras Oli nos lamía la cara a los dos.
Lo cierto era que a pesar de tener un considerable número de personas trabajando allí, ante cualquier duda siempre acudían a Nassay, de día o de noche. No podía pagarle su esfuerzo con esa responsabilidad, por lo que me decidí nombrar como directora y responsable última a la única persona que tenía edad, conocimientos y entereza para llevar adelante a una familia tan grande como era la del hogar infantil de Sarah, la señora Martha.
Con una buena paga mensual y la mitad de toda aquella finca en propiedad, aceptó sin dudar, así que a nosotros sólo nos que daba una cosa que hacer, cargar con nuestras pertenencias más preciadas y partir al sitio del que nunca debimos salir, a nuestros orígenes.
En un par de días teníamos nuestra ropa en maletas y más o menos todos los cabos atados.
Y nos fuimos de allí, mis hijas Nassay y Annie, el pequeño Ben y mi amada. Tal vez algunos detalles se me escapan en esta historia, pero es que el tiempo no perdona.
Dejamos atrás unos años intensos repletos de altibajos, con alegrías, tristezas, amigos, enemigos, seres odiados y amados para regresar al fin y disfrutar de la felicidad de otra vida.

... CONTINUARÁ.

2 comentarios:

  1. He de reconocer que Daniel me ha mantenido muy entretenida...

    Empezare por el final:

    Que bonitos agradecimientos, y que orgullo para Nerea, pero yo también quería agradecer el haber encontrado tu obra y haberla disfrutado, no tengo ni idea de criticas literarias así que solo te digo que me hubiese encantado ser Daniel en algún momento de mi vida, y a veces, solo a veces me encantaría poner a un Daniel en medio de mi vida y dejarme llevar a donde él quisiera...que por cierto son las partes de la novela que más me gustan, en las que describes como él se encuentra en disposición de llevar a una mujer al infinito, y hay veces también en las que imaginaba a ella dejando el pueblo y él marchando a la guerra incluso estando en disposición de llevar a algún hombre al infinito también ...jeje

    Me ha gustado tu obra, y me ha dado pena que termine, pero estaré atenta a lo que propongas, sobre todo deseo que sigas cultivando toda esa
    "rabia necesaria" para seguir haciendo las cosa que los demás no nos atrevemos a realizar.

    FELICIDADES!!!!. Y UN APLAUSO…

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  2. José Regifeabril 23, 2012

    “TU OTRA VIDA “ la leí casi del tirón, pues la verdad es que engancha. No puedo hacer una valoración real de la misma porque no soy un experto en literatura. Si puedo decirte que me ha gustado el estilo, que los pasajes románticos me han recordados las novelitas de Collins Tellado que leía mi mujer cuando éramos novios y a Dostoyevsky en la descripción de algunas escenas. Mi enhorabuena. Saludos. JR

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