abril 05, 2011

Teatro Infantil

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marzo 15, 2011

** Mis Agradecimientos **

Dicen que el ser agradecido es de ser bien nacido y quiero pensar que lo soy.
Como dijo Robert Nathan,  "Debemos dar las gracias a la pena por que nos muestra compasión, al dolor que nos enseña coraje y al misterio que sigue siendo un misterio"
Quiero agradecer realizando esta novela a todas las musas que me inspiraron y a todas las personas que me dieron su ayuda y apoyo, pues recibí las fuerzas necesarias para empezar y terminar este trabajo, además de seguir animándome para que continúe escribiendo todo lo que ocurre en lo que yo llamo "mi mundo".
Especialmente agradezco el hecho de haber terminado mi primera novela a mi esposa Eva, la incondicional, pues es la portadora del coraje que a menudo me falta y aunque a veces me mata, después me resucita.
Debo agradecer también a todas aquellas personas que se rieron y burlaron sin piedad, afirmando que jamás sería capaz de hacer nada, pues me ofrecieron toda la rabia necesaria para demostrar que puedo ser quien yo quiera.
Agradezco a mi "seño favorita" su gran ayuda desinteresada y el haberme obligado a escribir también teatro, pues fue una experiencia inolvidable. Muchas gracias a todas aquellas editoriales que me rechazaron por no ser rico ó famoso, pues esas no merecían lucrarse con mi obra. A todos esos "jueces compadreros" que no valoraron mi novela, pues aquellos quienes recibieron su favor, han caído en el olvido.

Sobre todo debo agradecer al amor y a la pasión, pues son la fuente principal de mi inspiración.
Dedico esta historia a todas aquellas mujeres que anhelan el verdadero amor y el romanticismo, la auténtica pasión que sólo el corazón humano es capaz de dar y sentir.
Gracias a todas las que se emocionaron con mis palabras y comentaron sobre ellas para enriquecerlas aún más. 
A todas ellas y por las lágrimas que derramaron, les debo una nueva historia de amor.
Por último y más importante, quiero también dedicar mi novela a mi pequeña Nerea, una gran artista y persona que de seguro cuando tenga edad para leerla, le encantará saber que también por ella, su padre pudo realizar su gran sueño:
enseñar a las personas a disfrutar de otra vida.
... y como lo prometido es deuda para mi, mi segunda hija lleva el hermoso nombre de Morelia.

G  R  A  C  I  A  S
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Capítulo 47 " Otra Vida "

El día comenzaba y cientos de inquietudes se apresuraban en mi cabeza, mas aunque lo deseaba no podía hacerlo todo al tiempo. No había un momento que perder.
Desperté con besos a Nassay, me levanté y bajé en busca de Martha para que preparase un buen desayuno, pues el día iba a ser largo e intenso.
En el comedor, todos sentados frente a un desayuno digno de reyes, comencé a repartir tareas y apuntar detalles importantes que se debían cumplir con prontitud si quería llevar a cabo la idea del hogar infantil.
Primero debíamos reformar algunas cosas de la casa e instalar más camas, traer más sillas y mesas, preparar el jardín con más columpios y toboganes.
A medio desayunar, me despedí de la familia arrojando la servilleta en la mesa y fui al pueblo a contratar a algunos hombres para que me ayudasen. Después pondría en conocimiento del alcalde mi intención y tendría que solicitar también a algunos profesores a la agencia de empleo.
Un gran alboroto se apoderó de aquel antiguo hotel, un incesante ir y venir de personas trabajando perturbaron en gran medida la paz que le prometí a Nassay, pero el fin justificaba los medios en este caso.
La intención final, el objetivo verdadero de todo aquello no era otro que el de dar una utilidad maravillosa al patrimonio de Sarah, hacer con su dinero algo de lo que ella se hubiese sentido orgullosa, por otro lado yo sentiría que redimía algunos de mis pecados con todo el trabajo hecho.

En poco más de un mes, el hogar estaba listo para abrir sus puertas. La casa contaba con grandes habitaciones capaces de acomodar a seis niños cada una sin ninguna falta de detalles. Un gran aula con cabida para treinta pequeños, al menos. Una buena biblioteca, una zona especial para los más bebés,
varios cuartos de baño.
Teníamos a tres profesores interinos además de la siempre fiel cocinera, la señora Martha Gé y dos nuevas  cuidadoras, las chicas del servicio de lavandería y limpieza, ahora con un nuevo puesto.

Poco a poco fueron llegando niños de los saturados albergues y residencias cercanas y el sueño de Sarah se cumplía:  tener toda la mansión llena de niños.
A comienzos del verano Nassay me dijo una noche sentados en el porche, bajo el manto de estrellas y con el sonido de los grillos como música de fondo, que se sentía cansada por todo aquel estrés y que apenas teníamos momentos de paz e intimidad.

- Amor mío, sé perfectamente cuan estresante y agitado resulta todo esto para ti, pero te has adelantado a mis planes. He comprado el terreno que va desde el lago hasta los árboles en donde nos sentamos juntos la primera vez, allí en nuestro pueblo y he construido una casa para nuestra familia, para nosotros y nuestros siete hijos.
- ¿Siete hijos, Daniel? - me contestó con cara de espanto.
- ¿Acaso te ha sentado mal el vino de la cena? ¿ Si sólo tenemos tres?
- Cierto, de momento tenemos tres, pero quiero tener al menos cuatro más contigo, ¿sabes?

Una gran carcajada salió de su alma contestándome que tendríamos que discutir eso del número de hijos más, abrazándome fuertemente hasta que me hizo caer de la silla en la que estaba sentado y ambos nos reímos en el suelo, mientras Oli nos lamía la cara a los dos.
Lo cierto era que a pesar de tener un considerable número de personas trabajando allí, ante cualquier duda siempre acudían a Nassay, de día o de noche. No podía pagarle su esfuerzo con esa responsabilidad, por lo que me decidí nombrar como directora y responsable última a la única persona que tenía edad, conocimientos y entereza para llevar adelante a una familia tan grande como era la del hogar infantil de Sarah, la señora Martha.
Con una buena paga mensual y la mitad de toda aquella finca en propiedad, aceptó sin dudar, así que a nosotros sólo nos que daba una cosa que hacer, cargar con nuestras pertenencias más preciadas y partir al sitio del que nunca debimos salir, a nuestros orígenes.
En un par de días teníamos nuestra ropa en maletas y más o menos todos los cabos atados.
Y nos fuimos de allí, mis hijas Nassay y Annie, el pequeño Ben y mi amada. Tal vez algunos detalles se me escapan en esta historia, pero es que el tiempo no perdona.
Dejamos atrás unos años intensos repletos de altibajos, con alegrías, tristezas, amigos, enemigos, seres odiados y amados para regresar al fin y disfrutar de la felicidad de otra vida.

... CONTINUARÁ.